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Almeyda cuestiona prioridades: «¿Por qué no invertir en educación?»

Luigi ArrietaPor Luigi Arrieta·13 de marzo de 2026
Almeyda cuestiona prioridades: «¿Por qué no invertir en educación?»

El entrenador argentino Marcelo Almeyda sacudió la mesa del fútbol profesional al cuestionar públicamente las prioridades de inversión en el deporte rey, comparando los recursos destinados a la élite futbolística con las necesidades básicas de comunidades vulnerables en América Latina. Su reflexión toca un nervio sensible en una región donde el fútbol coexiste con desigualdades profundas.

La provocación de Almeyda

En una intervención reciente, el técnico con experiencia en México y otros países latinoamericanos planteó una pregunta incómoda que trasciende lo deportivo: si cada inversión millonaria en infraestructura futbolística o fichajes galácticos representa sumas extraordinarias, ¿por qué esos mismos recursos no se destinan a educación, alimentación o desarrollo en países donde millones carecen de lo básico?

La reflexión de Almeyda no es nueva en el discurso crítico global, pero cobra especial relevancia cuando la formula un protagonista de adentro del fútbol profesional, alguien que vive del sistema que cuestiona. Su observación apunta a un espejo incómodo: el fútbol latinoamericano genera riqueza mientras millones en la región viven en pobreza. Colombia, México, Perú y países centroamericanos enfrentan este contraste constantemente.

El entrenador enfatizó en la pérdida de cercanía entre las personas, cómo el fútbol profesional moderno se ha alejado de sus raíces comunitarias para convertirse en un negocio desconectado de realidades locales. Una crítica que resuena en academias de barrio, en pueblos donde los jóvenes talento sueñan con salir del ciclo de pobreza a través del balón.

El dilema de inversiones desproporcionadas

En Colombia, donde clubes como Millonarios, Santa Fe y Atlético Nacional invierten fortunas en fichajes, mientras regiones como el Chocó, Cauca y zonas de la Costa carecen de infraestructura deportiva básica, la pregunta de Almeyda adquiere dimensiones concretas. ¿Cuántos campos de entrenamiento dignos se podrían construir con lo que gasta un club en un solo refuerzo de élite? ¿Cuántas becas educativas con lo invertido en estadios de lujo?

El fenómeno se replica en toda Latinoamérica. Argentina gasta cifras astronómicas en fútbol profesional mientras sectores rurales carecen de educación. México invierte en infraestructura de élite en grandes ciudades, ignorando mercados regionales donde brota talento sin oportunidades. Perú, Ecuador, Paraguay: la historia se repite. El fútbol concentra recursos en las capitales y abandona territorios que podrían generar generaciones de futbolistas si tuvieran acceso a lo básico.

Impacto para el fútbol latinoamericano

Para entrenadores, scouts y directivos de la región, la reflexión de Almeyda plantea una pregunta estratégica: ¿Dónde está el talento sin explotar por falta de oportunidades? Si el fútbol latinoamericano invirtiera proporcionalmente en desarrollo comunitario y educación, la cantera de jugadores se multiplicaría. Colombia podría duplicar sus exportaciones de talento. México consolidaría su dominio regional. Argentina mantendría su primacía mundial. No es idealismo: es lógica de negocio aplicada con responsabilidad social.

Clubes como el Atlético Municipal de Cali o equipos regionales en Colombia que abrazan modelos comunitarios demuestran que es posible formar talento con menores presupuestos cuando se invierte en educación integral. Estos modelos generan no solo futbolistas, sino ciudadanos. El mensaje de Almeyda interpela directamente a directivas que insisten en traer refuerzos millonarios mientras ignoran academias locales con futuro potencial.

Qué viene

La industria del fútbol latinoamericano enfrenta un punto de inflexión. Generaciones de jóvenes crecen viendo cómo sus países priorizan el espectáculo sobre la base. La pregunta de Almeyda no desaparecerá porque toca una verdad incómoda: el deporte espejo de la sociedad, y si la sociedad es desigual, el fútbol lo será también—a menos que decida cambiar su modelo de inversiones.

Para Colombia y la región, el llamado es claro: potenciar canales de desarrollo desde lo local, invertir en educación deportiva integral, y reconocer que el verdadero patrimonio no son los fichajes costosos, sino los talentos forjados en barrios y pueblos. Esa es la revolución que el fútbol latinoamericano necesita escuchar.

Luigi Arrieta
Luigi Arrieta Autor

Fundador de Smidrat, la plataforma que conecta deportistas jóvenes con scouts y clubes en Latinoamérica. Apasionado por el deporte y la tecnología, trabaja para que el talento no pase desapercibido.

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