Quique: 13 jornadas sin ganar ponen en riesgo los objetivos del equipo
Por Luigi Arrieta·20 de marzo de 2026
La portería del Alavés se ha convertido en territorio de paso en las últimas 13 jornadas, y Quique Álvarez, el guardameta de la escuadra madrileña, levanta la voz para advertir sobre una realidad que pone en jaque los objetivos de la temporada. Con miras a visitar Balaidos en busca de la redención, el arquero confía en cerrar filas y regresar con un triunfo que cierre esta sangría defensiva.
Una sequía defensiva que preocupa
Trece jornadas consecutivas permitiendo goles es, para cualquier equipo que pretenda pelear por posiciones europeas o, al menos, asegurar una permanencia tranquila, una cifra alarmante. Quique no oculta su inquietud: esta racha golpea directamente contra los planes institucionales y deportivos del Alavés. No se trata apenas de un mal rendimiento puntual, sino de un patrón que se ha instalado en el juego del equipo y que demanda correcciones urgentes.
En el fútbol moderno, la solidez defensiva es el pilar sobre el que se construyen proyectos exitosos. Un equipo que encaja en casi todas sus presentaciones vive bajo presión constante, necesita marcar más goles para compensar y gasta energía mental que podría destinar a aspectos técnicos. Para un guardameta como Quique, que entiende el juego desde la perspectiva de quien lo resuelve desde atrás, esta realidad es frustrante y, sobre todo, insostenible.
Balaidos como punto de quiebre
El viaje a Galicia no es casual en los planes del Alavés. Balaidos es un escenario desafiante, pero también una oportunidad de oro para demostrar que la racha puede romperse. Quique ve en este partido la posibilidad de recuperar la confianza colectiva, comenzando por la retaguardia. Un portero que expresa estas preocupaciones públicamente es un portero que lidera desde su área y que entiende que el cambio debe venir desde adentro hacia afuera.
Lo interesante del discurso de Quique es que no busca excusas ni culpa a compañeros. Al contrario, su mensaje es directo: los objetivos del club exigen mejor defensa. Esto refleja la mentalidad de un profesional que comprende que en el fútbol competitivo, la responsabilidad es colectiva, pero comienza en casa. Si el guardameta está en alerta roja, es porque ve claramente lo que necesita su equipo para recuperarse.
La estrategia para Balaidos probablemente incluya una revisión táctica del esquema defensivo. ¿Cambios en la línea de atrás? ¿Ajustes de presión en la media cancha? Quique sugiere que cualquier solución pasa por una solidez que trascienda los cambios puntuales y se instale como mentalidad.
Impacto para el fútbol latinoamericano
La realidad que vive el Alavés resuena fuerte en América Latina, donde los equipos jóvenes y en construcción suelen enfrentar crisis similares. En Colombia, por ejemplo, clubes como el Millonarios, Atlético Nacional y Santa Fe conocen bien estas rachas defensivas que ponen en riesgo temporadas completas. El llamado de atención de Quique es válido para cualquier equipo en cualquier liga: la defensa no es tarea de tres o cuatro jugadores, es responsabilidad de once.
Para los entrenadores latinoamericanos y los scouts que buscan talento defensivo, el caso de Quique ilustra cómo un guardameta consciente puede convertirse en líder de cambio. No basta con atajadas espectaculares; se necesita comunicación, exigencia y comprensión del contexto táctico. Esta es una lección valiosa en ligas donde el desarrollo de porteros jóvenes es fundamental para la competitividad a largo plazo.
Qué viene en el horizonte
Los próximos partidos serán decisivos. El Alavés no puede permitirse extender esta sequía defensiva mucho más sin poner en riesgo sus ambiciones de temporada. Quique, con su experiencia madrileña y su lectura de juego, será clave en esta recuperación. Su voz pública es una invitación a que el equipo se mire al espejo y actúe con urgencia.
Lo que suceda en Balaidos puede marcar el inicio de una nueva historia defensiva o la confirmación de que el problema es más profundo. Quique apostará por lo primero, como debe ser. En el fútbol profesional, los porteros que hablan así son porque creen firmemente que el cambio es posible. Y es justamente esa fe la que los grandes equipos necesitan para resurgir.

Fundador de Smidrat, la plataforma que conecta deportistas jóvenes con scouts y clubes en Latinoamérica. Apasionado por el deporte y la tecnología, trabaja para que el talento no pase desapercibido.
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