Rangers y Celtic condenan disturbios en clásico escocés
Por Luigi Arrieta·12 de marzo de 2026
Rangers y Celtic, los dos gigantes del fútbol escocés, emitieron declaraciones conjuntas condenando los disturbios protagonizados por aficionados durante el clásico Old Firm del domingo. Ambas instituciones enfatizaron que este tipo de comportamientos no tienen cabida en el deporte y reafirmaron su compromiso con la seguridad en los estadios.
Postura unificada contra la violencia
Rangers expresó su rechazo «sin equívocos» a los hechos ocurridos durante el enfrentamiento, mientras que Celtic manifestó que los «ejemplos de comportamiento inaceptable» deben ser abordados de manera inmediata y contundente. Esta simultaneidad en las pronunciaciones refleja una preocupación compartida por mantener la integridad del espectáculo deportivo y la seguridad de los asistentes a los estadios.
El Old Firm es uno de los derbis más antiguos y tradicionales del fútbol mundial, con más de un siglo de historia. Sin embargo, en los últimos años ha sido escenario de diversos incidentes que han opacado la calidad deportiva de estos encuentros. La respuesta coordinada de ambas instituciones evidencia que existe una voluntad común de erradicar estos comportamientos.
Los comunicados de los dos clubes no fueron meramente declarativos. Ambos hicieron hincapié en que tomarían medidas específicas, incluyendo investigaciones internas y cooperación con las autoridades competentes. Este enfoque refleja una tendencia creciente en el fútbol europeo de asumir responsabilidad corporativa en la conducta de sus aficionados.
Detalles del incidente y contexto
Aunque la información disponible se enfoca en las reacciones de los clubes, está claro que el domingo hubo momentos de tensión entre grupos de aficionados. Este tipo de situaciones son particularmente sensibles en un clásico como el Old Firm, donde la rivalidad deportiva y los antecedentes históricos pueden amplificar los conflictos entre ultras de ambos bandos.
La respuesta de las autoridades policiales y de seguridad fue fundamental para controlar la situación. En Escocia, como en otros países europeos, existe un marco legal estricto para sancionar la violencia en estadios. Los responsables de estos actos pueden enfrentar desde prohibiciones de entrada a recintos deportivos hasta procesos penales formales, dependiendo de la gravedad de los hechos.
Lo significativo es que ambos clubes se negaron a minimizar o justificar lo ocurrido. En su lugar, reconocieron que existen «ejemplos de comportamiento inaceptable» que requieren atención inmediata. Esta postura es crucial porque envía un mensaje claro a las bases de aficionados: la violencia no será tolerada, independientemente de motivaciones políticas, territoriales o históricas.
Impacto para el fútbol latinoamericano
En Colombia y Latinoamérica, estos pronunciamientos del Rangers y Celtic tienen una relevancia directa. Nuestros campeonatos han enfrentado historicamente problemas similares de violencia en estadios, con incidentes que han resultado en muertes, heridas graves y traumatismos psicológicos para aficionados. Desde el clásico bogotano entre Millonarios y Santa Fe, pasando por el Superclásico argentino, hasta enfrentamientos en México y Perú, la región ha lidiado con estos comportamientos destructivos.
La lección de Rangers y Celtic es que la solución requiere coordinación entre ambas instituciones, independientemente de la rivalidad deportiva. En Colombia, clubes como Nacional, Medellín, Cali y Millonarios podrían adoptar marcos similares de cooperación para combatir la violencia organizada. Cuando dos rivales históricos trabajan juntos en seguridad, envían un mensaje más poderoso que cualquier comunicado individual. Para scouts, entrenadores y jóvenes talentos que buscan desarrollarse en el fútbol profesional, esta realidad es crucial: los clubes deben ser espacios seguros, no zonas de conflicto.
Qué viene
Las próximas semanas serán decisivas. Se espera que tanto Rangers como Celtic implementen medidas concretas: mayor vigilancia en sectores de riesgo, programas de educación para aficionados, colaboración más estrecha con la policía local y, en algunos casos, identificación y sanciones a responsables de los disturbios. Estas acciones no son meramente reactivas, sino parte de una estrategia a largo plazo.
Para el fútbol latinoamericano, la expectativa es que organismos como CONMEBOL y federaciones nacionales observen estos procesos europeos y comiencen a exigir protocolos similares en nuestros campeonatos. El fútbol es un bien común que debe disfrutarse sin miedo. Rangers, Celtic y todos los grandes clubes del mundo tienen la responsabilidad de asegurar que sus estadios sean templos del deporte, no campos de batalla.

Fundador de Smidrat, la plataforma que conecta deportistas jóvenes con scouts y clubes en Latinoamérica. Apasionado por el deporte y la tecnología, trabaja para que el talento no pase desapercibido.
Compartir